martes, 25 de diciembre de 2012

Jóvenes amando. Jóvenes suicidas.

Podían contarse las horas que habíamos pasado juntas, y me dolían las manos por todas las caricias que no iba a poder darte, me quemaba el corazón por no poder quererte, aquí, ahora, indefinidamente, suspendida en el tiempo. Me dolía cada yema de mis dedos porque no iba a tocar tu piel, me dolían los ojos, porque no iba a poder mirarte, y me dolían los labios, porque debía guardarme todos esos besos que no podía prestarte. Prestarte, sí. Porque tengo la intención de que me los devuelvas, una y otra vez, indefinidamente.

domingo, 2 de diciembre de 2012

¿Tenemos razón?

¿Y qué más da si ya no sabemos medir las palabras?

Eso. Qué más da. Hace mucho tiempo que la prisa ha sustituido a la paciencia, que la paciencia ya no se ve, ya apenas existe. Que se ha vuelto mucho más fácil gritar, exigir y juzgar, que respetar, comprender y escuchar. No sé si podréis entender algo de lo que digo, o estáis también en el otro lado. En el lado en el que no se comprende, ni se entiende, que al final somos personas, nada más. No hay nadie mejor que nadie, no hay nadie peor que nadie. No sé si podréis comprenderlo. No sé si lo sentiréis igual que yo. No sé si a vosotros también se os encoge el corazón cada vez que presenciáis una injusticia. No sé, si os ocurre lo mismo que a mi, y el verbo merecer cada vez os merece menos aprecio -dicho sea-, porque para mi no tiene ningún valor, es más, creo que si no existiera muchos de nosotros seríamos más felices.


El caso es, que ahora nadie lucha por nada, no, porque se "merecen" más. ¿Por qué? Yo también me lo pregunto. Qué hace que ellos se merezcan más que el otro lado de la disputa. ¿Es que acaso, alguien ha nacido con un valor predeterminado? ¿Hay alguien en este mundo que se merezca conseguir todo aquello que le haga feliz y otros no? ¿Nos hemos vuelto locos? Quizá los millones de personas que viven en la más absoluta miseria no se merecen unas mejores condiciones de vida. ¿Creéis que ellos no piensan que lo merecen? Claro. Claro que se lo merecen. Más que nosotros. Que teniendo todo, estamos desaprendiendo a valorar nada. Nada, ¿lo sabéis? Lo más triste es saberlo, quizá. Lo más triste es saber que lo sabes, y ver toda la gente que también lo sabe y está completamente pasiva ante lo que le rodea.

Así que ya sabéis, os "merecéis ser felices", pero, de la misma forma que los otros quinientos noventa y nueve mil novecientos noventa y nueve millones de personas que hay en el mundo, exactamente de la misma forma.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Vamos a andar por los cables.

Hoy me planteo algo. Cuando quieres a alguien, ¿qué es lo correcto? Quizá utilizar una palabra tan ambigua como "correcto" no es propiamente "correcto", desde luego. Con "correcto" pretendo explicar lo mejor, para todos o sólo para uno, para dos, lo más adecuado, lo ética o moralmente aceptado, quizá.

¿Qué es lo correcto, tratar de comprender incondicionalmente a la otra persona, o por el contrario, llegar al punto de definir una situación como "injusta"?


Se define la asertividad como la capacidad de comprender y ponerse en la piel de otro a la vez que se defienden los derechos propios desde la posición más comprensiva, lo correcto, quizá, sería esto.
Pero, sigo preguntándome lo mismo. Deberíamos entender o intentar entender a la otra persona cuando hace, dice o piensa cosas que no llegamos a comprender verdaderamente, deberíamos esforzarnos en mejorar. O quizá deberíamos hacernos valer a veces, que nos tengan en cuenta, que sepan de verdad la opinión, no tener miedo a decir la verdad.


¿Qué es lo correcto, no hacer preguntas, no expresar el enfado, el miedo, la angustia? No puedo creer que sea así, verdaderamente. No creo que pueda ser de esa forma.


Anoche comprendí, que hay amores que llegan y se quedan en tan sólo cinco minutos, en cinco minutos sabes que estás enamorado, que quieres quedarte en esos cinco minutos eternamente. Pero hay otra clase de amores, los de "para toda la vida", los que en cinco minutos sólo sabes que quieres otros cinco minutos más, y otros cinco, y otros cinco... Y en cada metafórico período de cinco minutos que bien podrían ser años, se conoce a la otra persona, se aprende a querer a esa persona -porque, no sé si lo sabes, nunca se quiere igual dos veces-, se aprende a compartir con esa persona.

"Lo habitual, lo normal, ser ciudad, tendré que reinventar, reinventar, mi ciudad"

viernes, 23 de noviembre de 2012

Rompernos la boca con tanta obediencia.

Me gusta todo lo que dices, cada palabra.
Me gusta incluso más -si es posible- todo lo que aún no has dicho, y que es muy posible que no llegues a decir nunca. Pero quién controla los pedales que das hacia mi muro de hormigón. Dime quién.
Tú sólo dime quién y yo hago el resto. Apareces con palabras y me dejas sin ellas. Sin aliento. Sin voz.
Sin fuerzas para decir no. Sin respiración suficiente para rebatir los argumentos que no has pronunciado. Sin argumentos para contarte que quiero ser la única con la que compartas manta, y tu vida. Sin argumentos para hacerte comprender que el tiempo puede alejarte y acercarte de o a mi lo suficiente o lo insoportable. Sin argumentos para hacerte ver que cuando soy fría, es porque me he deshecho por dentro. Sin palabras suficientes para explicarte que me muero por acercarme demasiado.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Dame un minuto.

Nos dimos cuenta de que la vida no era eso -por supuesto-, nunca lo había sido. Aún no teníamos claro en qué lugar del mundo debíamos perder la cabeza, lo único seguro era, que queríamos hacerlo. ¿Realmente lo que se quiere y lo que se necesita está tan contrapuesto como parece siempre? Quizá tan solo es una de nuestras tantas excusas, no queremos elegir -para variar-, y nada nos parece mejor que
conformamos con lo que tenemos, tratando de buscar en lo que tenemos, y en lo que queremos, lo que de verdad necesitamos. Y no siempre van de la mano, por suerte -o por desgracia-, no suelen estar tan cerca como a veces nos gustaría. Mi gran pregunta es, cuando se tiene lo que se quiere, ¿se cree que eso es lo que se necesita? ¿Las relaciones sociales e interpersonales son puro conformismo? ¿O a veces hay un nivel de exigencia hacia los demás y hacia uno mismo equilibrado?

¿Se puede tener, querer y necesitar lo mismo? O por el contrario,
¿siempre querremos, o necesitaremos tener precisamente eso que no está?



domingo, 11 de noviembre de 2012

Pierdes.

Y cuando pienso que todo cambia, y que todo va a ser como en mis sueños, en los que más me gustan. El tiempo y tú, y tú y el tiempo me demostráis que no es así. Que sigo sin poder creer mis sueños, que mis sueños ya no creen en mi, o tal vez nunca lo han hecho. Tal vez ha sido algo recíproco, y nadie creyó en nadie en ningún momento.
Sólo una ilusa como yo podría pensar que funcionaría. O que no.
Las pautas son siempre las mismas, el guión y el índice también, y puede que yo también, y precisamente sea ese el problema. Que no cambio.
Que quiero. Y cuando quiero, quiero demasiado. Puedes decirme que nunca es demasiado.
Pues bien. Siempre es demasiado.
Demasiado poco. Demasiado, demasiado. Demasiado tiempo. Demasiado espacio.
Demasiado. Silencio.

sábado, 20 de octubre de 2012

I've been here before.

Mientras va llegando el frío tú te vas, o quizá vuelves. Quizá nunca estuviste.
 O quizá es que nunca te has ido.

Miraba por la ventana como solo ella sabía hacer, intensamente. Nadie se atrevía a interrumpir cuando miraba así, parecía que tenía toda su vida concentrada en apenas una mirada y que el resto de los mortales sólo lo estropearían de llegar a comprender alguna vez.

Lo que nadie entendía es, que cuando ella miraba por la ventana, era porque acababa de perder algo, y siempre tenía la esperanza de que volvería, de que acabaría por recuperarlo.
Tenía sueños. Más de los que puedes imaginar.

domingo, 16 de septiembre de 2012

I'm about to say goodbye.

Creía que sería capaz de terminar con todo en el momento exacto en el que comenzara a dolerme, pero de repente me he dado cuenta de que lleva doliendo mucho tiempo. De que no recuerdo un instante en el que no doliera ya. Y no sé lo que eso significa, o si lo sé y no quiero decirlo. Me gustaría ser un poco más... Y un poco menos, ya sabes. Me gustaría ser valiente, pero no tengo esa suerte.

Me gustaría poder sonreír de verdad muchas más veces, me gustaría no tener un nudo en la garganta y una piedra encima del corazón que me impide llorar, me gustaría ser capaz de explicar absolutamente todos los sentimientos por los que soy capaz de pasar a lo largo del día. Pero no puedo. No doy más.

No me vienen las fuerzas a buscar esta noche, mañana quizá.

So, why is my heart broke?

Creo que hoy toca un poco de autoflagelación.
Últimamente me he dado cuenta de que siempre, siempre, cuando comparto una parte de mi con alguien, me arrepiento. Pasan minutos, o incluso algunos segundos y ya siento que no debería haber compartido eso, que era mejor cuando sólo era mío, que era más especial, o simplemente único porque sólo lo sabía o sentía yo. Pero ya no tiene importancia porque esa persona ya lo sabe, ya conoce una de mis millones de debilidades, y eso me hace sentir tremendamente débil, claro, es por esa razón, porque hace que me sienta débil, pero no solo débil, sino que, además, esa debilidad es visible aunque sólo sea por unos momentos, aunque sólo sea para esa persona. Lo peor es cuando pasa, cuando alguien utiliza tu debilidad, o simplemente esa persona desaparece de mi vida y el único pensamiento que tiene lugar en mi cabeza es que le entregué algo mío, que compartí algo que quizá siga aquí o ya no esté, y que seguramente, nunca lo llegue a valorar. Supongo que por la misma razón debería de dejar de escribir aquí, pero no puedo mentir, siempre tengo la esperanza de que no lo lea nadie; o quizá mi esperanza es que alguien lo lea y pueda sentirse una mínima parte identificado con toda esta sarta de palabras que dejo aquí.

O quizá la esperanza no existe, quién sabe.

domingo, 9 de septiembre de 2012

¿Quién va a humillarse con mi intensidad?

Creo que habría pagado todo el dinero del mundo porque alguien me mirara como vi que la miraba a ella. Estaban así, simplemente estaban. Ni muy juntos, ni muy separados, tenían la distancia justa, adivino que también las palabras perfectas, la sonrisa intacta, las miradas exactas. Estaban fuera de este mundo, y estoy segura de que también lo estaban de cualquier otro que pueda existir. No pertenecían a ninguna galaxia, era imposible. Habían hecho que se detuviera el tiempo solo para ellos, solo para dos.

Yo estaba allí. Lo vi, lo vi durante los cinco segundos que sin duda, fueron los más largos y mágicos en mi vida. Fueron los únicos cinco segundos en los que creí que algo como vivir, puede suceder.
Quiero mis cinco segundos.

"Apaga las luces, no soporto que me veas llorar".

sábado, 8 de septiembre de 2012

¿Todavía sigues aquí?

La triste forma de sentir que ya no damos más, la gran frustración que convierte cada día en una pequeña pesadilla, que te hace a veces creer que no estás viviendo tu vida, que eres un simple y mero espectador, como los demás. El tiempo dura muy poco, no podría decirte cuánto, pero es muy poco, créeme, lo que hoy está mañana puede que ya no esté. Lo que hoy quieres mañana pasará a ser de lo más prescindible en tu vida. Cambia tanto, el tiempo. Que me sigo preguntando porqué lo necesitamos tanto. Porqué es la base de todas nuestras preocupaciones. La base de todo. Tiempo de vivir. Tiempo de morir. Tiempo. Es curioso que lo más importante de nuestra vida sea exactamente lo único que cambia cada segundo, lo único que no podemos manipular ni modificar, lo único que pasa, inexorablemente, para todos.

Quítame estas ganas de ti.

Tampoco sé si es el momento más adecuado para pensar en mi, ni si me toca, si me corresponde, si es necesario. Pero sé que hay algo que me está quemando, que me está consumiendo, que me duele, que me rompe, hay algo que no va bien. Dentro de mi hay algo que no funciona. Si, claro que me gustaría saber qué es. O tal vez no. No lo sé.
El problema radica en que ni las palabras me salen ya para descubrir qué es esto que me ahoga y me quita el aire, no sé qué me asfixia, no sé como quitarme la soga, porque no sé cuántos nudos tiene ni cómo están atados. Así que supongo que sigo con mi silencio, como siempre, viendo la lluvia una vez más, y como con ella, vienen mis peores momentos. Soledad absoluta podría llamarse.

jueves, 30 de agosto de 2012

La vida es para ti.

Sin querer pienso si será verdad eso de que todos tenemos un pequeño lugar asignado en el mundo, quiero decir, quizá tu lugar está en Boston, en California, o en Madrid. No puedo evitar preguntarme varias veces cada día cuál será el mío, qué sorpresa me tiene preparada la vida, si es que tiene alguna. Dónde terminarán mis días, cómo serán, me gustará, pero... ¿Voy a ser feliz allí? A veces pasamos tanto tiempo quejándonos del lugar en el que nos encontramos que somos incapaces de escuchar los detalles que nos gustan del mismo. A veces tenemos que irnos muy lejos, a veces demasiado, para comprender que nuestra casa, por muy poco que nos guste, es, en la que hemos nacido. Pero no siempre ocurre eso, claro. Afortunada o desafortunadamente hay personas dispuestas a arriesgar el todo por el todo, dispuestas a decidir por sí mismas, a apostar cien contra uno con tal de haber vivido una milésima de su vida como ellos mismos han querido. Yo sólo quiero esa milésima, y la siguiente, y la siguiente....

Yo, que vivo en la luna...

Parece extraño que precisamente la confianza, que tanto tiempo se tarda en conseguir la mayoría de las veces, sea lo primero que se destruye cuando algo falla, aunque no lo creamos, en algunas ocasiones, la confianza aparece en cuestión de segundos tan sólo al conocer a alguien que nos inspira más de lo trivialmente común. A veces, la confianza tarda años en forjarse, y a veces, no se consigue nunca. Para estos casos no existe una solución, me temo. Al igual que tampoco la hay cuando se rompe, se rasga, o se pierde; siento que sea así, pero es la realidad. Me da igual cuántos best seller escribáis o cuántos taquillazos estrenéis intentando convencerme de que las segundas oportunidades son válidas, funcionan, y todos merecemos una. Creo que lo más relevante que conocemos es la vida, y casualmente, solo hay una. ¿Por qué dar una oportunidad al dolor, otra vez, por qué querer la posibilidad que cometer el mismo error? Las primeras oportunidades son las que deben aprovecharse, día a día es cuando hay que aprender a cuidar la confianza, no solo cuando se ha perdido, porque entonces, me temo, no hay nada que hacer.

Waiting to die.

Resulta que la libertad en forma de palabras no nos convence demasiado, no nos contentamos simplemente con poder expresarnos, con tan sólo poder contarle a alguien cómo nos sentimos. Para mi, eso, hace tiempo que dejó de ser imprescindible; ha pasado a ser un simple comodín cuando parece que yo sola no doy más, aunque he de reconocer que eso no dura más que un segundo. Descargar en otro tus frustraciones es un bono a corto plazo, una tirita de usar y tirar que no perece demasiado. Al fin y al cabo, tus problemas son tuyos y los míos, pues míos, ¿no?.

lunes, 20 de agosto de 2012

I don't know how...

No siempre hacer lo correcto tiene la misma recompensa, no siempre nos sentimos bien sabiendo que hemos hecho lo mejor, lo que se esperaba de nosotros. Aunque las expectativas están bajo mínimos ahora mismo, no queda demasiada esperanza para los pocos que aún soñamos, pero si aún quieres intentarlo, puedes. Aún estás a tiempo de empezar a soñar, de empezar a creer y a querer, claro. Mi único consejo puede ser que no sueñes por encima de tus posibilidades, no levantes más de un palmo los pies de la tierra, porque entonces, la probabilidad de que eso se cumpla será una contra un millón, y créeme, de esos golpes cada vez cuesta más recuperarse.
Pero tú que puedes, sueña.

sábado, 18 de agosto de 2012

Me quema el corazón.

Me quema el corazón. Me quema solo al pensar que no estás, me quema solo pensando en un abrazo que no puedo tener. Me quema tanto que a veces creo que no puedo aguantarlo, que voy a derrumbarme en cuestión de segundos, que no voy a aguantar un segundo más sin gritar todo lo que llevo dentro. Asustada puede ser la palabra, puedes ponerle la inútil etiqueta que mejor prefieras, no me importa. A veces creo que no puedo más, que ya no doy más, que no puedo estirarme más, que no puedo querer más, ni mejor, ni más fuerte. Tantas veces siento que no puedo ser más de lo que soy. Tantas. Que soy esto, joder, no soy más ni menos que esto, con sus pros, sus contras y sus neutralidades. No soy más que lo que ves, y el otro 90% que soy de verdad, lo que ni tú ni nadie ve, lo que sólo sé mostrar a unos pocos. No es un secreto, es un seguro a terceros contra todo pronóstico.

"No encuentro la forma de abrazarte y que no me queme la piel, me explicó el secreto para dormir cuando no estés".

jueves, 9 de agosto de 2012

Si quieres, subimos a casa, y salvamos el mundo.


Sólo sé que a veces, has hecho que olvide cómo respirar. Tan sólo sé, que cuando me abrazas, hay algo que se derrite, que se funde, y suspiro, y suspiras, y es en ese preciso y precioso momento en el que sé qué quiero, y es quedarme así eternamente, perdida en tu abrazo, derretida, frágil, vulnerable tan solo a tus ojos, a los de nadie más. Entonces me miras, y yo me pierdo en ese azul que bien podría ser el cielo que tanto me gusta fotografiar, y es que te has metido poquito a poco en mis pensamientos, en mis deseos, en mis suspiros, y en mis inspiraciones. Me quitas la respiración, para después dármela con una sonrisa. Esos invisibles hilos que manejas a tu antojo, y a mi se me pierden los instintos… Quédate un poco más.

martes, 17 de julio de 2012

I need to get my story ...

Puede que sea el miedo a lo desconocido, o a lo que ya conocemos; puede que sea el miedo al propio miedo, puede que sea fobifóbica y aún no lo sepa, ya sé que la necesidad de definir es muy fuerte, yo también necesito definirlo. Pero sobre todo tengo miedo de necesitar algo otra vez, de necesitarte, de que queme cuando no estés; de darme cuenta de que no es algo especial, que es una historia más, que se acaba perdiendo al fin y al cabo.

sábado, 16 de junio de 2012

Sería capaz ...

... de cambiar el calendario lunar, para verte aquí en Granada un día más. Podría llegar a escalar esta montaña polar, y a tu lado aterrizar. Siendo tan pequeño el universo cómo pudiste caber allí, siendo tan eterno este momento cómo me voy a querer morir, para quedarme sin ti.

Tienes la capacidad de hacerme olvidar los peores momentos, y de iluminarme con una sonrisa cada vez que me miras, tienes ese extraño don que me hace sentir que todo puede estar bien. Tienes la sonrisa que llevo buscando mucho tiempo.

martes, 29 de mayo de 2012

¿Qué es una luz así, en un pasillo tan grande?

Parece inaceptable, pero últimamente las baterías están bajo mínimos, las baterías de las sonrisas, claro. La batería del miedo, de la soledad, de la tristeza y el desconcierto nunca han estado tan llenas. Nunca había visto un alma tan encogida, unos dedos tan desgastados, tan ralentizados por el tiempo que ha pasado y que aún no sé cómo. "Perdón por las promesas". Todas las relaciones y los sentimientos deberían venir con una etiqueta así, ¿verdad? O quizá no. Quizá por muy evidente que sea, seguimos prometiendo, quizá por mucho que puedan cambiar las circunstancias necesitamos un pequeño empujón para esa ilusión. Quizá nunca he sabido desilusionarme, quizá aún no sé si el corazón es mío o vivo de prestado.

martes, 8 de mayo de 2012

Show-life

Conoces hasta el último escondite de esta ciudad, y aún no te ha dado por perderme entre recuerdos. Es un ritual absurdo, que yo mire, y tú sientas que no puedo dar ni un paso adelante. Ya estoy muy cansada de que sigas entorpeciendo mis pasos. Porque sólo son pequeños pasos para ti, pero me estás jodiendo la vida, date cuenta.

domingo, 6 de mayo de 2012

Importante, tanto tú, como tú.

No es que no quiera verte, es que quizá, nos hemos visto demasiado. Tratando sobre millones de temas banales a diario. Lidiando con centenares de personas con sus respectivos pensamientos. Mirando a ojos vacíos, sintiendo a labios cerrados.

Para que me recuerdes siempre, con la piel resuelta.

Pintaba hasta el último detalle del que, por aquel entonces, era el cuadro de mi vida, Sara y yo acabábamos de mudarnos a aquel horrible inmueble que su padre había decidido acertado para con nuestra situación económica. Mi sustento era aquella libreta que guardaba desde que era niño. Aún no he conseguido recordar cómo ni porqué llegó a mis manos, tan sólo puedo recordar que desde el primer instante que la tuve entre mis manos, éstas adivinaban el tacto del papel sin haberlo tocado. Tardé años en escribir aquella primera línea que llevaría a muchas más. Esa fue la noche en que conocí a Elisa... Elisa. Hacía mucho tiempo que no pensaba en las cinco letras de su nombre, las habría descifrado tal como hice con cada centímetro de su piel. Nunca podré explicar todo lo que me enseñó. Todas las bajezas a las que llegué por ella, todo lo que fui capaz de dar, sin esperar nada a cambio; aunque ciertamente, cuando no esperas nada a cambio, ya estás esperando algo: nada.
Yo esperé esa nada durante años, ansiaba la nada, la anhelaba, y ella estaba impasible, con su abrigo rojo, sus labios secos, sus ojos fríos. Ella me miraba, y se congelaba el último rincón del desierto. Y ahora, ni el mismísimo oasis podría salvarme de esta casa en ruinas, y de mis cenizas, que ya no saben por dónde esparcirse más. Alma errante, tristeza infinita, infinito esplendor de días grises y noches oscuras.

Efímeramente inmóviles.

Desentona hasta la última gota de color de esta habitación. Me sobra espacio para ahogarme. Me falta espacio para respirar. Encontrar un sitio, un lugar, un momento, una persona. Para qué quieres encontrar instantes pasajeros, para qué encontrar alguien que olvidarás, que te olvidará, que el tiempo pasará indefectiblemente borrando hasta la última huella que te esforzaste tanto por grabar, para que perdurase. Que ni tú ni yo podemos cortar las cuerdas de los recuerdos que tratan de asfixiarnos cada dos por tres. Ni tú ni yo sabemos ser felices. Ni tú ni yo conocemos la felicidad. Ni tú. Ni yo.

sábado, 5 de mayo de 2012

Disfrázata de sonrisas.

¿De verdad caemos en ese típico tópico absurdo de que la felicidad es la meta? ¿O más bien en el que dice que la felicidad es el camino, la forma de vida? Todo eso es absurdo, la felicidad es un mero conformismo, es llegar a un punto de la vida en el que te sientes realizado, contigo mismo, con tu alrededor, o si tienes un poco de suerte, con ambos. Y no puedes dar gracias a nadie más que a quien haya tomado las decisiones correctas o erróneas, espero que al menos hayas sido tú; no estaría bien culpar a nadie más.

Hoy rechazo la bajeza, el abandono y la pena.

Ese punto de coexistencia entre el miedo, y el rencor. Entre el ápice de felicidad en mis labios, y la extraña lágrima que se me escapa de vez en cuando. Quizá no sepa dónde se encuentran ahora mis sentimientos, o quizá estén tan a flor de piel que pueda mirarlos detenidamente. Ha sido un ritual extraño, ¿verdad? Des-acostumbrarse.

lunes, 23 de abril de 2012

Forgotten.

Hacía tanto tiempo que no tenía una sensación como esta. Que alguien me pregunte : ¿y no estás mal? Porque, claro, sería lo normal; y yo no sabía qué contestar. En realidad no sé cómo estoy, en realidad lo que más me preocupa es sobrevivir y no vivir, cosa que me juré hace mucho que no volvería a ocurrir.
No has conseguido destruir más que lo poco que dejé que te perteneciera. Espero que eso te haga feliz.

miércoles, 18 de abril de 2012

El tiempo sigue huyendo

Uno no siempre tiene la solución a todos los problemas, ojalá hubiera una "solución maestra" que abriera todas las puertas a nuestros fantasmas para que se largaran. Pero no la hay, así que levanta la cabeza, y sigue viviendo.

Aunque estos sean los últimos versos que le escribo.

Inconscientemente, el corazón busca algo, indefectiblemente, lo rechazo. Es una barrera, un profiláctico barato que de nada sirve, y que muy poco cuesta. Gracias por los recuerdos, porque ahora son sólo eso, recuerdos.

sábado, 14 de abril de 2012

Los pasos a partir de ahora, son hacia delante.

Cientos de terrazas de verano adornadas de parejas y un sin fin de sonrisas disfrazadas de nosotros. Un cartel de cerrado por vacaciones en la puerta de todas las oportunidades de siempre sólo que esta vez tampoco.
Un nuevo deseo de afinarme las mañanas en clave de ti, a fin de cantarte las cuarenta estrofas que sugieren el tacto exacto de uno sólo de tus gestos. 
Recuerdos en blanco y negro que me sacan los colores, ante el ridículo vértigo de perder el equilibrio en la cuerda floja del extremo opuesto de tu cama. Extractos de felicidad por entregas. 
Tipos de tipos y de vidas y un número (primo) de miradas que me hacen comprender 
que llevo lo que me falta de vida durmiendo en el patio trasero de los sueños de otros. Y eso es duro, muy duro. Podría encontrar la silueta de mis dedos en tus pupilas
si consiguiese mirarte a los ojos desde cualquier otro punto de vista, o morderme la lengua hasta asumir cuánta sangre puede salir de mi boca antes de pedir ayuda.
Si lo intento, de verdad, puedo sobrevivir a este ruido de gente y pisadas y volver a un instante de resaca del que nunca debí alejarme demasiado.
Tal vez sólo sea cuestión de meterme las manos en los bolsillos y aceptar este puto proyecto de personaje intelectual que lee las páginas sepia de los periódicos cuatro domingos al mes, diez meses al año. Hacerme daño con acuse de recibo y reanudar viejos caminos con olor a sudor y cerveza.
Esperar la siguiente ronda con un vale descuento entre los dedos y un guiño al primer
camarero que consiga comprender la metáfora.
La desesperación juega un papel fundamental en la trama de la historia que siempre cuento y los deseos se piden de dos en dos en la barra del último bar que decide fiarme las copas.
Podría despertar mañana y prescindir de la palabra poesía para siempre, ser la alternativa de un alter ego con un ombligo demasiado grande y unos pies que rozan el suelo sólo de pasada y, sólo por esta vez, confesar que todo se reduce a una fachada
agrietada de intento de tía dura que ha vivido demasiados años en la estacada para saber que al borde del mundo los fracasos se ven menos pero duelen lo mismo.

Los pasos a partir de ahora, hacia adelante.

Cientos de terrazas de verano adornadas de parejas y un sin fin de sonrisas disfrazadas de nosotros. Un cartel de cerrado por vacaciones en la puerta de todas las oportunidades de siempre sólo que esta vez tampoco.
Un nuevo deseo de afinarme las mañanas en clave de ti, a fin de cantarte las cuarenta estrofas que sugieren el tacto exacto de uno sólo de tus gestos.Recuerdos en blanco y negro que me sacan los colores, ante el ridículo vértigo de perder el equilibrio en la cuerda floja del extremo opuesto de tu cama. Extractos de felicidad por entregas.Tipos de tipos y de vidas y un número (primo) de miradas que me hacen comprenderque llevo lo que me falta de vida durmiendo en el patio trasero de los sueños de otros. Y eso es duro, muy duro. Podría encontrar la silueta de mis dedos en tus pupilassi consiguiese mirarte a los ojos desde cualquier otro punto de vista, o morderme la lengua hasta asumir cuánta sangre puede salir de mi boca antes de pedir ayuda.Si lo intento, de verdad, puedo sobrevivir a este ruido de gente y pisadas y volver a un instante de resaca del que nunca debí alejarme demasiado.Tal vez sólo sea cuestión de meterme las manos en los bolsillos y aceptar este puto proyecto de personaje intelectual que lee las páginas sepia de los periódicos cuatro domingos al mes, diez meses al año. Hacerme daño con acuse de recibo y reanudar viejos caminos con olor a sudor y cerveza.Esperar la siguiente ronda con un vale descuento entre los dedos y un guiño al primercamarero que consiga comprender la metáfora.La desesperación juega un papel fundamental en la trama de la historia que siempre cuento y los deseos se piden de dos en dos en la barra del último bar que decide fiarme las copas.Podría despertar mañana y prescindir de la palabra poesía para siempre, ser la alternativa de un alter ego con un ombligo demasiado grande y unos pies que rozan el suelo sólo de pasada y, sólo por esta vez, confesar que todo se reduce a una fachadaagrietada de intento de tía dura que ha vivido demasiados años en la estacada para saber que al borde del mundo los fracasos se ven menos pero duelen lo mismo. 

So close, no matter how far

Creo que nunca había sentido este extraño bienestar. Nunca había sentido mi mente tan tranquila con mi corazón, tan acompasados, tan en sintonia, que parece que se hablan. Nunca me había conocido de esta forma, nunca me había querido tanto, nunca me había sentido tan sumamente ... Yo. Simplemente soy yo, después de mierda, y más mierda, después de días, y días perdida, no es que me haya re-encontrado, es que tengo una metamorfosis completa delante del espejo, y sé que la persona que soy y la que me gustaría ser, nunca han estado tan cerca. Me doy las gracias, por ser coherente, y no dejarme caer tan fácilmente.

Todavía escribo cuando duerme la ciudad.

"Yo quiero ser joven para siempre"
Pues qué queréis que os diga, la mayoría de las veces no comprendo eso, cómo vas a querer tener la edad del pavo siempre, o la dichosa pubertad, con esas hormonas disparadas a niveles macrobióticos. Y ese afán por enfadarte y llorar cada cinco minutos.
Ahora bien, con casi veinte años, puedo decir, que no he sido tan feliz en mi vida. Y la razón no es nadie más que yo misma, nunca me he sentido tan comprendida conmigo misma, tan sumamente serena. Ahora soy yo, la dueña de mi vida, de todas mis decisiones. No es que antes no lo fuera sino que ahora... Siento ese aire frío que te da en la cara y piensas "quiero estar aquí". Y yo ahora me he dado cuenta de que no quiero estar en ningún sitio en el que no me encuentre a mi misma, como acabo de encontrarme hace un momento.

miércoles, 14 de marzo de 2012

No siempre la última risa es la válida para recordar

A veces nos resulta más fácil comprender el por qué de todo lo que hacemos cuando pasa un tiempo, cuando ya la cabeza nos permite pensar en frío, cuando somos capaces de utilizar toda nuestra objetividad en ello. También a veces, o casi siempre, es más fácil enseñar la verdad a alguien, como quien vende un cuadro, que mostrársela a uno mismo; eso es demasiado duro, quizá. O quizá es que simplemente no nos conocemos a nosotros mismos tanto como pasamos toda la vida pensando. El resultado es que tanto tú como yo vamos a estar solos, sin una compañera o compañero mejor que nuestra propia sombra, sin nadie que vele las veinticuatro horas del día por ti o por mi. Yo soy mi problema, mi compañera y mi solución.

domingo, 11 de marzo de 2012

Si alguna vez me escribes, estaré

Ni la más profunda respiración, ni una concentración extrema, ni tan siquiera un entorno completamente adecuado hacen que alguien como tú o como yo comience a escribir. Porque escribir no es pensar en hacerlo, escribir es expresar exactamente eso que estás pensando ahora mismo, expresar lo que tu subconsciente ordena a tus manos escribiendo en un fino papel, o como yo, tecleando frente a la pantalla. Aunque he de reconocer, que escribo mentalmente, imagino mis palabras escritas en un papel, y me imagino a mi escribiéndolas, imagino como suena leído por mi voz todo lo que escribo. No es locura, ni afición, soy yo.

sábado, 10 de marzo de 2012

extremadamente duro

Las preguntas de rigor, tan clásicas como estridentes para mis oídos y los de muchos. "Lo siento", "pobre", "un clavo saca a otro clavo". Prometo y quiero prometer que si alguien vuelve a nombrar una de esas frases hacia mi persona, podría estallar en algo non grato para los demás. La compasión está muy bien para quienes no tienen sentimientos, pero para las personas que de verdad desean empatizar con su prógimo me parece algo pobre, algo demasiado impersonal y gélido.

Si tienes miedo, estás muerto

Si nos parásemos a pensar en las consecuencias de todos nuestros actos, no seríamos más que máquinas sin siquiera autopropulsión, pasaríamos a ser simples títeres, marionetas atadas con finos hilos invisibles de manos y pies. Esos hilos, tan invisibles como dolorosos, son la cantidad innumerable de miedos que puede contener el cuerpo de un ser humano, hay tantos como enseres reales y abstractos hay en el mundo. ¿Qué es el miedo sino una simple inseguridad? Un salto al vacío, un "dejar que te lleve la corriente", un "mejor solo que mal acompañado". Falso. Todo eso es falso, en cada momento de la vida de una persona hay un miedo diferente, y el problema real es si avanzamos superando ese miedo, o simplemente esquivándolo.

domingo, 22 de enero de 2012

extremadamente frágil

Como todo, tiene un principio y un final, yo sigo estremeciéndome cuando veo a alguien sufrir a mi lado, sigo sintiendo, sigo viviendo, imagino que entonces, y sólo entonces es cuando sé que sigo siendo yo.

viernes, 20 de enero de 2012

I was made for shit like this


Inconscientemente espero que lo leas, que pienses en mi, que me sientas, que pase algo, o que no pase nunca. Que te alejes o que no vuelvas a acercarte, ya no me preocupas, es más, me eres indiferente. Pero no quiero que te vayas, no así, no me dejes sola. Vas a hacer que me ahogue, y no quieres eso. Te aborrezco, no me das mi aire, y mi aire es mío. ¿Entonces por qué lo busco, entonces por qué lo encontré en ti? Mierda.