Ese punto de coexistencia entre el miedo, y el rencor. Entre el ápice de felicidad en mis labios, y la extraña lágrima que se me escapa de vez en cuando. Quizá no sepa dónde se encuentran ahora mis sentimientos, o quizá estén tan a flor de piel que pueda mirarlos detenidamente. Ha sido un ritual extraño, ¿verdad? Des-acostumbrarse.
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