Sentimos, es lo que nos diferencia unos de otros, la forma de sentir, ¿verdad? Uno no elige las cosas en las que cree, ellas te eligen a ti.
jueves, 30 de agosto de 2012
La vida es para ti.
Sin querer pienso si será verdad eso de que todos tenemos un pequeño lugar asignado en el mundo, quiero decir, quizá tu lugar está en Boston, en California, o en Madrid. No puedo evitar preguntarme varias veces cada día cuál será el mío, qué sorpresa me tiene preparada la vida, si es que tiene alguna. Dónde terminarán mis días, cómo serán, me gustará, pero... ¿Voy a ser feliz allí? A veces pasamos tanto tiempo quejándonos del lugar en el que nos encontramos que somos incapaces de escuchar los detalles que nos gustan del mismo. A veces tenemos que irnos muy lejos, a veces demasiado, para comprender que nuestra casa, por muy poco que nos guste, es, en la que hemos nacido. Pero no siempre ocurre eso, claro. Afortunada o desafortunadamente hay personas dispuestas a arriesgar el todo por el todo, dispuestas a decidir por sí mismas, a apostar cien contra uno con tal de haber vivido una milésima de su vida como ellos mismos han querido. Yo sólo quiero esa milésima, y la siguiente, y la siguiente....
Yo, que vivo en la luna...
Parece extraño que precisamente la confianza, que tanto tiempo se tarda en conseguir la mayoría de las veces, sea lo primero que se destruye cuando algo falla, aunque no lo creamos, en algunas ocasiones, la confianza aparece en cuestión de segundos tan sólo al conocer a alguien que nos inspira más de lo trivialmente común. A veces, la confianza tarda años en forjarse, y a veces, no se consigue nunca. Para estos casos no existe una solución, me temo. Al igual que tampoco la hay cuando se rompe, se rasga, o se pierde; siento que sea así, pero es la realidad. Me da igual cuántos best seller escribáis o cuántos taquillazos estrenéis intentando convencerme de que las segundas oportunidades son válidas, funcionan, y todos merecemos una. Creo que lo más relevante que conocemos es la vida, y casualmente, solo hay una. ¿Por qué dar una oportunidad al dolor, otra vez, por qué querer la posibilidad que cometer el mismo error? Las primeras oportunidades son las que deben aprovecharse, día a día es cuando hay que aprender a cuidar la confianza, no solo cuando se ha perdido, porque entonces, me temo, no hay nada que hacer.
Waiting to die.
Resulta que la libertad en forma de palabras no nos convence demasiado, no nos contentamos simplemente con poder expresarnos, con tan sólo poder contarle a alguien cómo nos sentimos. Para mi, eso, hace tiempo que dejó de ser imprescindible; ha pasado a ser un simple comodín cuando parece que yo sola no doy más, aunque he de reconocer que eso no dura más que un segundo. Descargar en otro tus frustraciones es un bono a corto plazo, una tirita de usar y tirar que no perece demasiado. Al fin y al cabo, tus problemas son tuyos y los míos, pues míos, ¿no?.
lunes, 20 de agosto de 2012
I don't know how...
No siempre hacer lo correcto tiene la misma recompensa, no siempre nos sentimos bien sabiendo que hemos hecho lo mejor, lo que se esperaba de nosotros. Aunque las expectativas están bajo mínimos ahora mismo, no queda demasiada esperanza para los pocos que aún soñamos, pero si aún quieres intentarlo, puedes. Aún estás a tiempo de empezar a soñar, de empezar a creer y a querer, claro. Mi único consejo puede ser que no sueñes por encima de tus posibilidades, no levantes más de un palmo los pies de la tierra, porque entonces, la probabilidad de que eso se cumpla será una contra un millón, y créeme, de esos golpes cada vez cuesta más recuperarse.
Pero tú que puedes, sueña.
Pero tú que puedes, sueña.
sábado, 18 de agosto de 2012
Me quema el corazón.
Me quema el corazón. Me quema solo al pensar que no estás, me quema solo pensando en un abrazo que no puedo tener. Me quema tanto que a veces creo que no puedo aguantarlo, que voy a derrumbarme en cuestión de segundos, que no voy a aguantar un segundo más sin gritar todo lo que llevo dentro. Asustada puede ser la palabra, puedes ponerle la inútil etiqueta que mejor prefieras, no me importa. A veces creo que no puedo más, que ya no doy más, que no puedo estirarme más, que no puedo querer más, ni mejor, ni más fuerte. Tantas veces siento que no puedo ser más de lo que soy. Tantas. Que soy esto, joder, no soy más ni menos que esto, con sus pros, sus contras y sus neutralidades. No soy más que lo que ves, y el otro 90% que soy de verdad, lo que ni tú ni nadie ve, lo que sólo sé mostrar a unos pocos. No es un secreto, es un seguro a terceros contra todo pronóstico.
"No encuentro la forma de abrazarte y que no me queme la piel, me explicó el secreto para dormir cuando no estés".
jueves, 9 de agosto de 2012
Si quieres, subimos a casa, y salvamos el mundo.
Sólo sé que a veces, has hecho que olvide cómo respirar. Tan
sólo sé, que cuando me abrazas, hay algo que se derrite, que se funde, y
suspiro, y suspiras, y es en ese preciso y precioso momento en el que sé qué
quiero, y es quedarme así eternamente, perdida en tu abrazo, derretida, frágil,
vulnerable tan solo a tus ojos, a los de nadie más. Entonces me miras, y yo me
pierdo en ese azul que bien podría ser el cielo que tanto me gusta fotografiar,
y es que te has metido poquito a poco en mis pensamientos, en mis deseos, en
mis suspiros, y en mis inspiraciones. Me quitas la respiración, para después
dármela con una sonrisa. Esos invisibles hilos que manejas a tu antojo, y a mi
se me pierden los instintos… Quédate un poco más.
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