Mientras va llegando el frío tú te vas, o quizá vuelves. Quizá nunca estuviste.
O quizá es que nunca te has ido.
Miraba por la ventana como solo ella sabía hacer, intensamente. Nadie se atrevía a interrumpir cuando miraba así, parecía que tenía toda su vida concentrada en apenas una mirada y que el resto de los mortales sólo lo estropearían de llegar a comprender alguna vez.
Lo que nadie entendía es, que cuando ella miraba por la ventana, era porque acababa de perder algo, y siempre tenía la esperanza de que volvería, de que acabaría por recuperarlo.
Tenía sueños. Más de los que puedes imaginar.
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