Y cuando pienso que todo cambia, y que todo va a ser como en mis sueños, en los que más me gustan. El tiempo y tú, y tú y el tiempo me demostráis que no es así. Que sigo sin poder creer mis sueños, que mis sueños ya no creen en mi, o tal vez nunca lo han hecho. Tal vez ha sido algo recíproco, y nadie creyó en nadie en ningún momento.
Sólo una ilusa como yo podría pensar que funcionaría. O que no.
Las pautas son siempre las mismas, el guión y el índice también, y puede que yo también, y precisamente sea ese el problema. Que no cambio.
Que quiero. Y cuando quiero, quiero demasiado. Puedes decirme que nunca es demasiado.
Pues bien. Siempre es demasiado.
Demasiado poco. Demasiado, demasiado. Demasiado tiempo. Demasiado espacio.
Demasiado. Silencio.
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