Nos dimos cuenta de que la vida no era eso -por supuesto-, nunca lo había sido. Aún no teníamos claro en qué lugar del mundo debíamos perder la cabeza, lo único seguro era, que queríamos hacerlo. ¿Realmente lo que se quiere y lo que se necesita está tan contrapuesto como parece siempre? Quizá tan solo es una de nuestras tantas excusas, no queremos elegir -para variar-, y nada nos parece mejor que
conformamos con lo que tenemos, tratando de buscar en lo que tenemos, y en lo que queremos, lo que de verdad necesitamos. Y no siempre van de la mano, por suerte -o por desgracia-, no suelen estar tan cerca como a veces nos gustaría. Mi gran pregunta es, cuando se tiene lo que se quiere, ¿se cree que eso es lo que se necesita? ¿Las relaciones sociales e interpersonales son puro conformismo? ¿O a veces hay un nivel de exigencia hacia los demás y hacia uno mismo equilibrado?
¿Se puede tener, querer y necesitar lo mismo? O por el contrario,
¿siempre querremos, o necesitaremos tener precisamente eso que no está?
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