Pero ya no tengo ganas de sufrir más. Ya no. No.
Te preguntarás si lo de sufrir va por ganas, y si de verdad es evitable. Pues bien, sí. Lo es, es tan evitable como cualquier otro obstáculo que puedas encontrarte en los rincones que esconde la vida. Sentir dolor es inevitable, imperceptible, indestructible, me temo. Pero sufrir por ese dolor es una de tantas opciones, una de tantas decisiones. Y yo he elegido que no.
He dicho que no. Y no, esta vez, es no. Hay millones de razones por las que ese "no" es "no" y no un "sí". Pero no creo que sea necesario recordártelas todas ahora, tampoco quiero, ciertamente.
Es que una empieza a estar cansada hasta de sí misma, una empieza a cansarse de todo, hasta del aire. Incluso de ti.
Por eso, he decidido que no voy a sufrir más, y si quieres, te lo explico.
Sentimos, es lo que nos diferencia unos de otros, la forma de sentir, ¿verdad? Uno no elige las cosas en las que cree, ellas te eligen a ti.
sábado, 26 de enero de 2013
lunes, 7 de enero de 2013
Pensar en las cicatrices que no se van.
Pensarlo. Pensar que en noches como éstas, ni eres tú, ni soy yo. Pensar que en noches como ésta, no sé si te quiero como debería, ni sé si debería quererte. Ni sé si te quiero, si me apuras. Compartir los detalles, compartir la parte de mi que más me gusta, la que más importa. Cosas que no puedo hacer, cosas que no quieres que haga. Yo soy la chica poco usual, la inusual, la diferente, la extraña para todos- a veces, para mí misma también-. Soy la otra chica, la otra mujer. La que no llegarías a conocer aunque lo intentaras, aunque te lo propusieras con todas tus fuerzas. Soy la que no pide sonrisas cuando las necesita, la que no las quiere cuando las recibe. Soy esa que ves pasar, pero ya se ha ido. Soy una de tantas, una de muchas.
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