domingo, 17 de febrero de 2013

Now I am under.

Esta noche me he dado cuenta de porqué ciertas relaciones no funcionan, y, lo más importante, la razón por la que nos empeñamos en que funcionen sin cesar.

A veces conocemos a alguien, que resulta convertirse en un amigo, en un apoyo, en una persona con la que adquieres esa confianza, ese 'estar tranquilo', que se dice.
Pero un día, se traspasa la barrera. Un día esa persona, sigue siendo tu amigo, pero de otra forma, con otra forma, lo dibujarías de otra manera sobre un papel, a veces, incluso el papel cambiaría.

Y es porque has invadido la intimidad de esa persona; por muy amigos que seamos hay intimidades que son solo de uno mismo, y de esa persona con la que comparte los diez centímetros de rigor que hay que traspasar para besarse. Y los has sobrepasado, y ahora has invadido su intimidad, y esa persona la tuya. Por tanto, ya no podrás explicarle cómo te sientes cuando alguien invade tu intimidad, tus diez centímetros, porque ya sabe lo que es, ya sabe cómo se sienten tus diez centímetros, y todo lo que hay detrás.

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